martes, 4 de enero de 2011

un espejo

Esta por cumplir dos
con un leve problema en las piernas,
cuando corre siempre llega a tocar el suelo con las manos y las rodillas,
un llanto algo armónico pero molesto se eleva hacia mis oídos y las lagrimas inundan el suelo.
Después de un largo abrazo, la acompaño a limpiar sus rodillas.
Una mirada algo vacía y solitaria, de inocencia pura, y de apacible distinguir se tropieza con una sonrisa enorme
También su presencia angelical te hace mejorar
aunque llore, grite o me golpee, tiene algo que me hace rescatar el día

siempre dije que me encantaba el nombre: "sofia"

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